El doctor Ramón Cacabelos, director del Centro de Investigación Biomédica EuroEspes, ha anunciado que un nuevo producto biotecnológico preventivo para la enfermedad de Alzheimer estará disponible en menos de cinco años. Este tratamiento, cuyo coste será notablemente inferior a los aproximadamente 25.000 euros anuales que cuestan los anticuerpos monoclonales recientemente aprobados en Estados Unidos y la Unión Europea, representa un avance significativo en la lucha contra esta enfermedad neurodegenerativa. «La ética del progreso científico implica equidad y accesibilidad», ha aseverado el investigador.

El anuncio se enmarca en una entrevista en la que Cacabelos ha abordado diversos aspectos de la medicina genómica, la epigenética y el envejecimiento saludable. El científico ha explicado que el genoma es el «andamiaje heredobiológico» de cada persona, mientras que el epigenoma está formado por mecanismos que regulan la expresión de los genes. «La epigenética es el lenguaje que permite a nuestro genoma dialogar con el ambiente. Somos el resultado de ese diálogo. Si el diálogo es bueno, hay salud; si el diálogo es malo, surge la enfermedad», ha señalado.

Una de las claves de la epigenética, según Cacabelos, es que los cambios que regula son reversibles, a diferencia de la rigidez del genoma. Factores como la alimentación, la oxigenación, los fármacos, los tóxicos y los procesos medioambientales pueden alterar la epigenética y, en consecuencia, influir sobre el genoma. Los llamados «relojes epigenéticos» son herramientas bioquímicas que miden la edad biológica de un organismo, que puede diferir de la edad cronológica. No obstante, el investigador ha matizado que hoy existen biomarcadores mucho más precisos que estos relojes.

El doctor Cacabelos ha defendido la necesidad de «salir del Paleolítico médico» y transformar la medicina reparadora en una medicina predictiva que se anticipe a la enfermedad. «La medicina tradicional es una medicina reparadora. Vamos al médico cuando ya hemos roto. La propia OMS confunde al decir que sin síntomas no hay enfermedad, lo cual es una falacia. Podemos estar asintomáticos y descomponiéndonos por dentro», ha afirmado. Para implantar esta nueva medicina, ha señalado que se requieren dos cosas: educación y cambio de mentalidad, aunque ha mostrado escepticismo sobre la disposición de la clase política actual.

En su centro de investigación, con sedes en La Coruña y Madrid, Cacabelos ofrece pruebas genéticas a partir de una muestra de saliva, por un coste de entre 400 y 1.000 euros, que permiten elaborar un perfil genómico para predecir el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer o el alzhéimer. «Las pruebas genéticas que realizamos son precisamente para identificar nuestras fortalezas y nuestras debilidades con el fin de optimizar nuestros recursos biológicos en el ambiente en el que nos movemos», ha explicado.

El investigador ha abordado también la cuestión del envejecimiento, que considera un proceso fisiológico inevitable, pero no necesariamente problemático. «De lo que hay que preocuparse no es del envejecimiento, sino del tipo de vida que tenemos desde que nacemos y de los follones en los que nos metemos innecesariamente (estrés, tóxicos, abusos, incomunicación, etc.)», ha señalado. Según Cacabelos, si la genómica acompaña y se vive con normalidad, la vejez no debería ser una tragedia, aunque ha reconocido la realidad de la necesidad, la discapacidad y el abandono que sufren muchos ancianos.

En cuanto a la esperanza de vida en España, el doctor ha destacado que las localidades que pulverizan todos los récords se encuentran en la zona noroeste del área metropolitana de Madrid. Se trata de municipios con un nivel de renta alto, muchas zonas verdes y excelente acceso a servicios sanitarios. Boadilla del Monte roza los 86 años de esperanza de vida, Majadahonda se sitúa en torno a los 85,4 años, y Las Rozas de Madrid y Pozuelo de Alarcón comparten una media de 85 años.

La investigación de Cacabelos se enmarca en una corriente científica que busca anticiparse a las enfermedades mediante el análisis genómico y epigenético, con el objetivo de preservar la salud en lugar de reparar el daño ya causado. El nuevo producto biotecnológico preventivo para el alzhéimer, cuyo desarrollo avanza en el Centro de Investigación Biomédica EuroEspes, podría cambiar el paradigma de tratamiento de esta enfermedad, que afecta a millones de personas en todo el mundo y para la que actualmente no existe cura.