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Sociedad

VK ya no mira un “me gusta” aislado: convierte tus gestos en un perfil

5 min

La nueva personalización de VK interpreta secuencias de vistas, comentarios y reacciones entre varios servicios. Promete recomendaciones más útiles, pero también convierte la actividad cotidiana en un retrato más legible dentro del sistema ruso de vigilancia digital.

Un “me gusta” puede ser una broma. Una visualización puede ser accidental. Un comentario puede significar desacuerdo. Lo que resulta mucho más difícil de explicar como casualidad es una secuencia de acciones repetidas durante días. Esa es la idea central del nuevo “neuroperfil” de VK.

El modelo descrito para VKontakte, VK Video y VK Clips no intenta entender al usuario a partir de un único gesto, sino de la relación entre muchos gestos: qué mira varias veces, qué abre a pantalla completa, qué comenta, qué comparte y qué temas abandona rápidamente.

Para las recomendaciones, el cambio tiene sentido. Si alguien ve un vídeo sobre una ciudad una sola vez, quizá solo respondió a un enlace enviado por un amigo. Si durante una semana consume rutas, hoteles, restaurantes y transporte de esa misma ciudad, la plataforma puede interpretar que existe un interés más estable.

VK lleva tiempo construyendo la infraestructura para unir esas señales. Su plataforma Discovery conecta búsqueda y recomendaciones, y Discovery AI, presentado en julio de 2026, puede personalizar contenidos teniendo en cuenta intereses procedentes de distintos servicios del grupo. La empresa también ha descrito modelos capaces de predecir reacciones y crear un retrato del espectador a partir de sus interacciones.

Los materiales del despliegue atribuyen al nuevo enfoque un 15 % más de contenidos compartidos, un 10 % más de aperturas a pantalla completa y un 5 % más de “me gusta”. Son resultados anunciados del lanzamiento, no una medición independiente.

Para una red social, esto es una historia de producto y publicidad. Cuanto antes detecta la plataforma que ha cambiado el interés de una persona, antes puede cambiar la recomendación y el anuncio. El usuario siente que la app “lo entiende”; el anunciante obtiene una audiencia más precisa.

En Rusia, sin embargo, el mismo retrato digital existe dentro de un sistema de vigilancia mucho más amplio. La ley de información obliga a ciertas categorías de servicios de internet a conservar determinados datos sobre usuarios y comunicaciones. Desde enero de 2026, parte de esos datos debe mantenerse durante tres años.

Además funciona SORM, la infraestructura técnica rusa de interceptación. Un reglamento de la Unión Europea de 2026 la describe como un sistema capaz de vigilar llamadas, mensajes, uso de internet y redes sociales. El documento afirma que el tráfico puede copiarse a sistemas accesibles para el FSB y menciona información de localización y patrones de comportamiento.

Financial Times informó en junio de que el FSB ha reforzado desde mediados de 2025 su papel en el control de internet en Rusia, incluyendo decisiones que afectan a restricciones y cortes de conectividad.

Eso no demuestra que el FSB reciba directamente el neuroperfil terminado de VK. Los documentos públicos de VK no describen ese canal y las normas de conservación citadas no dicen que un modelo interno de recomendaciones deba entregarse como un expediente. Es una diferencia esencial entre un riesgo real y una afirmación que necesitaría otra prueba.

Aun así, la conversación sobre privacidad cambia cuando las plataformas empiezan a leer secuencias. Ya no basta con preguntar qué datos has publicado. También importa qué se puede inferir de tu comportamiento aunque nunca lo hayas escrito en una biografía.

Un estudio publicado en Scientific Reports en 2024 trabajó con datos de 1.358 usuarios de VK que habían dado consentimiento informado y utilizó modelos para estimar rasgos personales y capacidades cognitivas. Era investigación académica con aprobación ética, no un producto de VK ni una herramienta policial. Su relevancia está en otra parte: muestra que las huellas de una red social pueden revelar mucho más de lo que parece a simple vista.

El neuroperfil de VK es, por tanto, una buena imagen de cómo ha cambiado internet. Las plataformas ya no solo registran acciones. Las ordenan, las conectan y les dan significado. En un país con retención prolongada de datos y una potente infraestructura estatal de interceptación, esa capacidad convierte la comodidad de una recomendación en una cuestión de poder sobre la vida digital.

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