Arth Atelier: la diseñadora que apuesta por la trazabilidad total en la moda
Por Hugo Gallego · 4 min
Tamanna Mullen, fundadora de Arth Atelier, combina su formación empresarial con la tradición textil de Punjab para crear moda ética y trazable. Su marca, lanzada en 2024, utiliza materiales regenerativos certificados y documenta cada etapa de producción mediante códigos QR en las prendas.
Tamanna Mullen, fundadora de Arth Atelier, no es una diseñadora convencional. Aunque confeccionó su primer vestido a los 13 años en Punjab (India), su camino hacia la moda no fue directo: primero obtuvo un título en negocios y trabajó durante años en el sector corporativo antes de lanzar su propia marca en 2024. Su objetivo no es solo crear ropa, sino demostrar que es posible producir de manera ética y transparente, desde la fibra hasta la prenda final.
Mullen creció rodeada de textiles, ya que su familia era proveedora en Punjab, una región conocida por su tradición textil y agrícola. Tras mudarse a Estados Unidos hace 16 años, se sintió presionada a estudiar una carrera "seria", pero nunca abandonó su sueño de dirigir su propio negocio de moda. Trabajó en empresas como Savage x Fenty, New Balance y Victoria's Secret, donde lideró la estrategia de colecciones y supervisó la producción, la construcción de prendas y el abastecimiento de tejidos. Sin embargo, la experiencia en la producción masiva la llevó a cuestionar el sistema y a buscar un enfoque más lento e intencional.
El nombre de su marca refleja esta filosofía: "Arth" significa "significado" o "propósito" en sánscrito, y "atelier" hace referencia al espacio creativo. Mullen explica que este nombre le recuerda la esencia de su proyecto: crear piezas éticas, significativas y atemporales. Con sede en Boston y un taller en Nueva Delhi, pasó dos años investigando y estableciendo relaciones con artesanos y proveedores trazables antes de lanzar la marca. Durante ese periodo, habló con pastores de ovejas, agricultores y antropólogos para entender el ecosistema de producción.
La trazabilidad es el pilar de Arth Atelier. Cada prenda incluye una etiqueta con un código QR que muestra el recorrido completo de la fibra, desde el origen hasta el producto final. Mullen destaca que esto reconoce el trabajo de los artesanos, a menudo invisibilizado en la industria, y educa a los consumidores sobre la complejidad de la confección. Aunque admite que la trazabilidad total es difícil de lograr debido a los intermediarios, trabaja con proveedores transparentes y crea tejidos personalizados para controlar cada etapa.
La diseñadora prefiere el término "intencional" al de "sostenible", y utiliza solo lana orgánica certificada libre de mulesing, así como fibras regenerativas como la fibra de plátano, una alternativa a la seda. Este enfoque implica mayores costos y cantidades mínimas de pedido, pero permite una mayor versatilidad en el diseño. Mullen concibe sus prendas de manera "agnóstica al género", incorporando detalles como la botonadura de sastrería masculina en todas sus piezas. El resultado son conjuntos de corte preciso, con bordados detallados y precios que oscilan entre 150 y más de 700 dólares.
Para lograr estos acabados, Mullen colabora con "kaarigars", artesanos indios altamente cualificados que a menudo pertenecen a generaciones dedicadas al bordado tradicional. La diseñadora subraya que muchas casas de moda internacionales han subcontratado este tipo de trabajo en India, pero rara vez lo mencionan en sus etiquetas. Arth Atelier, en cambio, busca visibilizar estas manos expertas y fomentar un mayor respeto por el proceso de creación de una prenda.




