La actriz irlandesa Brenda Fricker, que alcanzó la fama internacional al ganar el Oscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación en «Mi pie izquierdo» y que conquistó al público familiar con su entrañable papel de la señora de las palomas en «Solo en casa 2: Perdido en Nueva York», ha fallecido a los 81 años. La noticia fue confirmada este viernes por su representante, Phil Belfield, quien expresó su profundo pesar por la pérdida de una intérprete a la que definió como una persona irrepetible.

«Fue un privilegio conocerla y trabajar con ella. Siempre ocupará un lugar especial en mi corazón y en el de millones de espectadores», señaló Belfield en un comunicado. «Nunca volveremos a ver a alguien como ella y el mundo es un lugar más pobre por su ausencia», añadió. Por el momento, no han trascendido las causas de su muerte.

Nacida en Dublín en 1945, Fricker inició su carrera profesional como asistente en el departamento artístico del periódico Irish Times, antes de dar el salto a la interpretación. Su debut cinematográfico llegó en 1964 con una breve aparición en «Servidumbre humana». Más adelante participó en la primera telenovela producida en Irlanda, «Tolka Row», y consolidó su trayectoria en televisión con la serie británica «Casualty», donde interpretó a la enfermera Megan Roach durante varias etapas.

Su consagración internacional llegó en 1989 gracias a «Mi pie izquierdo», dirigida por Jim Sheridan. En la película, Fricker dio vida a la madre de Christy Brown, el escritor y pintor irlandés nacido con parálisis cerebral que logró expresarse artísticamente utilizando únicamente su pie izquierdo, personaje interpretado por Daniel Day-Lewis. Su actuación le valió el Oscar a la mejor actriz de reparto, convirtiéndose en la primera actriz irlandesa en lograr este reconocimiento en la historia de los premios de la Academia de Hollywood.

Para varias generaciones de espectadores, sin embargo, el rostro de Fricker quedó ligado para siempre a la entrañable mujer de las palomas de Central Park en «Solo en casa 2: Perdido en Nueva York» (1992), uno de los personajes más recordados y queridos de la saga protagonizada por Macaulay Culkin. Su papel ayudando al pequeño Kevin durante su aventura navideña en la Gran Manzana la convirtió en un icono del cine familiar.

A lo largo de su carrera, Fricker participó en numerosas producciones de cine y televisión. Entre sus trabajos más destacados figuran «El prado» (1990), «Moll Flanders» (1996), «Tiempo de matar» (1996), «Veronica Guerin» (2003), «Omagh», «Bailo por dentro», «Cerrando el círculo» y «Albert Nobbs». También fue una presencia habitual en la televisión británica e irlandesa, con papeles en series como «Arriba y abajo» y la popular «Coronation Street», una de las producciones más emblemáticas del Reino Unido.

Su carrera también estuvo estrechamente ligada al teatro, participando en montajes como «Lavender Blue» o «A Pagan’s Place» en escenarios tan prestigiosos como el National Theatre y el Royal Court Theatre de Londres. Tras varios años alejada de los focos, regresó a la actuación en 2021 con la miniserie «Holding», mientras que su último trabajo fue la película «The Swallow», estrenada en 2024.

En Irlanda, Brenda Fricker era considerada toda una institución cultural. Su Oscar abrió el camino a futuras generaciones de intérpretes irlandesas y consolidó una trayectoria marcada por el talento y la sensibilidad interpretativa. Las reacciones a su fallecimiento no tardaron en producirse. El embajador de Estados Unidos en Irlanda, Edward Walsh, la definió como «una gigante del cine irlandés» y recordó el impacto internacional de su trabajo. «De Dublín a Hollywood, su trabajo llevó las historias de Irlanda al mundo e inspiró a generaciones a ambos lados del Atlántico. Deja un legado extraordinario», escribió en la red social X.

Con su muerte desaparece una de las actrices más destacadas de Irlanda, cuya trayectoria dejó una huella imborrable tanto en el cine como en la televisión. Su legado perdurará en la memoria de millones de espectadores que la recordarán tanto por su Oscar como por el calor humano que transmitió en cada uno de sus personajes.