El festival de música electrónica Iberia Eclipse, organizado con motivo del eclipse solar del 12 de agosto, ha fijado su nuevo destino en el Parque Natural de Babia, en la localidad leonesa de Cabrillanes, después de ser rechazado en Segovia y Soria. El evento, que aún no cuenta con la aprobación para su celebración, agrupa ahora a los dos festivales que habían nacido al amparo de este fenómeno astronómico y que han tenido que cambiar de ubicación por la falta de permisos y la oposición vecinal.
El proyecto surgió con dos citas independientes: Astral Plane, que iba a celebrarse en la estación de esquí de La Pinilla, en la Sierra de Ayllón (Segovia), e Iberia Eclipse, que había escogido Vinuesa y el entorno del pantano de la Cuerda del Pozo, en Soria. La expectación por el eclipse ha disparado las reservas hoteleras en la franja con mejor visibilidad, que están completas desde hace meses. Tras la suspensión del primero, ambas propuestas se fusionaron en un único festival en Vinuesa y, más tarde, la presión social y los problemas administrativos obligaron a trasladarlo a León.
Astral Plane se promocionaba como un festival con «condiciones privilegiadas para observar el eclipse», con altas probabilidades de cielos despejados y baja contaminación lumínica. Su momento central iba a ser la actuación de Kevin Saunderson, considerado un pionero del techno de Detroit, cuyo set se prolongaría durante cuatro horas y coincidiría con el instante de la totalidad. La programación incluía también charlas y talleres divulgativos sobre el eclipse.
La organización había puesto a la venta abonos generales por unos 192,50 euros, entradas de día de entre 66 y 77 euros y servicios de glamping para un público internacional. Sin embargo, el Ayuntamiento de Cerezo de Arriba, donde se encuentra La Pinilla, anunció en junio que el evento no estaba autorizado. Colectivos de la zona, como la asociación Salvemos el Pico del Lobo, habían llevado sus quejas ante el Consistorio, la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, la Fiscalía Provincial de Segovia y la Guardia Civil por los riesgos ambientales y de seguridad de un acontecimiento multitudinario en un lugar no incluido entre los puntos oficiales de observación. A pesar de la negativa municipal, el festival mantuvo su promoción y la venta de entradas durante semanas.
El mes pasado, Astral Plane canceló definitivamente su cita en Segovia y anunció su fusión con Iberia Eclipse. Bajo el lema «dos festivales fundiéndose bajo un mismo eclipse», las dos organizaciones explicaron que las entradas ya compradas serían válidas para la nueva sede. El evento pasó a durar del 10 al 14 de agosto y a reunir alrededor de 200 artistas, con tres escenarios de estilos diferenciados: techno toda la noche, house y breaks al atardecer y psytrance de día.
Los precios subieron con respecto al proyecto original. La entrada para todos los días costaba 260 euros con el camping básico incluido; las parcelas premium para autocaravanas alcanzaban los 800 o 1.600 euros, y las suites con camas de madera o electricidad, entre 1.800 euros para dos personas y 2.800 euros para seis. La organización ofrecía incluso un servicio de conexión directa desde el aeropuerto de Barajas a Vinuesa por 55 euros por trayecto.
Iberia Eclipse había elegido Vinuesa, un municipio de unos 900 habitantes junto al embalse más conocido de Soria, por la duración prevista de la totalidad, de un minuto y 42 segundos, el escaso riesgo de nubes, la baja contaminación atmosférica y el entorno de montaña con pinares y orillas del pantano. El evento estaba impulsado por Stelzinger GmbH a través de su corporación en España, Aguzanieves, junto con colectivos internacionales con experiencia en encuentros alrededor de eclipses, el último en 2024 en Texas.
Sin embargo, la permanencia en Soria duró poco. A mediados de julio, Vinuesa acogió un festival motero que terminó con una persona fallecida, varios robos y una sensación de caos, lo que provocó protestas de vecinos y asociaciones locales. Días después, varias administraciones se reunieron para analizar los incumplimientos de aquel evento, que superó con creces el aforo previsto, y el alcalde de la localidad anunció que no quería repetir una situación similar.
El rechazo llevó a los organizadores a buscar una nueva ubicación y finalmente han aterrizado en Cabrillanes de Babia, dentro del Parque Natural de Babia y en plena reserva de la biosfera. Tampoco esta sede cuenta por ahora con la aprobación necesaria para celebrar el festival. Los responsables del evento no han respondido a las consultas realizadas sobre su situación y sus planes inmediatos.
