Más de trescientas personalidades del mundo de la cultura, la academia y la diplomacia, procedentes de cuarenta países, han suscrito una petición dirigida al Ayuntamiento de Madrid para que dé marcha atrás en su decisión de desalojar a Casa Árabe de su sede histórica en las Escuelas Aguirre, ubicadas en el distrito de Retiro. La iniciativa, registrada en el Palacio de Cibeles, ha sido impulsada por la presidenta del Foro Mundial de la Lengua Árabe (FOMLAR), Bahira Abdulatif, de origen iraquí, y ha reunido el respaldo de investigadores, escritores, docentes, traductores, arabistas y creadores de todo el mundo, con especial presencia del mundo árabe.
Entre los firmantes destacan figuras políticas como el exministro de Cultura de Jordania, Salah Jarrar; el exministro de la Autoridad Nacional Palestina, Hisham Ali Abdel Razek; y los exembajadores de Palestina, Elias Sanbar y Muhammad Amro. También se han sumado representantes del ámbito académico, como el catedrático iraquí Muhsin al-Musawi, la arabista española Carmen Ruiz Bravo y el investigador iraquí Waleed Saleh. El mundo del arte y la literatura está representado por el músico iraquí Naseer Shamma, los poetas Qassim Haddad (Baréin), Ali Jaafar Al-Allaq (Irak) y Nouri Al Jarrah (Siria), el escritor egipcio Khaled Al Khamissi y el novelista jordano Subhi Fahmawi, entre otros.
La petición se produce después de que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunciara el pasado 29 de junio su intención de recuperar la cesión del edificio de las Escuelas Aguirre, sede de Casa Árabe desde hace veinte años. El regidor justificó la medida alegando que el inmueble presenta problemas estructurales derivados de una deficiente gestión y falta de conservación por parte de la institución. El Ayuntamiento ha fijado como fecha límite para el desalojo el próximo 1 de septiembre, lo que ha generado una fuerte reacción tanto en el ámbito cultural como en la oposición municipal.
Los firmantes de la petición subrayan que, durante dos décadas, Casa Árabe ha desempeñado «un papel ejemplar como puente entre España y el mundo árabe», promoviendo el conocimiento mutuo, el diálogo intercultural y la cooperación académica, artística y científica. En el texto de la solicitud, los intelectuales advierten de que «en un tiempo en el que crecen la incomprensión, la polarización y los discursos de exclusión, las instituciones dedicadas a la cultura y al encuentro entre los pueblos resultan más necesarias que nunca». Consideran que Casa Árabe en Madrid constituye «un activo cultural de primer orden» para España y para el conjunto del mundo árabe, así como «un ejemplo de diplomacia cultural al servicio de la convivencia, el respeto y el conocimiento recíproco».
Por ello, los firmantes expresan su solidaridad con Casa Árabe, con su dirección, su equipo profesional y todas las personas que han contribuido, durante estos veinte años, a convertirla en «una institución de referencia internacional». Hacen un llamamiento al Ayuntamiento de Madrid y a las demás Administraciones competentes para que revoquen la decisión de desalojo y adopten las medidas necesarias para asegurar la permanencia de Casa Árabe en su sede de las Escuelas Aguirre, garantizando la continuidad de su labor cultural.
El debate político en torno a este asunto ha sido intenso. En el último pleno del Ayuntamiento celebrado antes de la fecha límite del 1 de septiembre, la oposición trasladó al Gobierno municipal la necesidad de frenar el desalojo. El concejal socialista Pedro Barrero lanzó un duro reproche al alcalde: «Cada día cuesta más no pensar que este edificio ya tiene a dedo, ya tiene otro destino, y si no es así, despejen las dudas o serán ustedes mismos quienes alimenten esas sospechas». Barrero instó al equipo de Almeida a aclarar el futuro del inmueble y a presentar alternativas para la continuidad de la actividad de la institución, preguntando: «¿Dónde van a continuar estas clases, las exposiciones y los proyectos internacionales ya programados? ¿Cuál es su alternativa?».
Por su parte, la concejala de Más Madrid, Carolina Elías, acusó al Partido Popular de actuar con «sectarismo» y criticó que se haya utilizado el término «chiringuito» para justificar el desalojo de Casa Árabe. «Utilizar como argumento para justificar el desalojo de Casa Árabe el calificarla como chiringuito es una chapuza política, improvisada, contradictoria y ejecutada con la soberbia de quien cree que una mayoría absoluta le exime de dar explicaciones», afirmó Elías. En el mismo sentido, Barrero acusó a Almeida de causar un «daño a la proyección cultural internacional de Madrid» y de convertir el informe del Tribunal de Cuentas en «la excusa» para desalojar a la institución.
El concejal socialista señaló que el informe del Tribunal de Cuentas detecta problemas, pero también acredita, según su interpretación, que Casa Árabe arrastra un déficit estructural desde 2012. Además, reprochó al Gobierno municipal que durante estos años haya estado presente en el Consejo Rector de la institución y «no haya hecho absolutamente nada». Barrero destacó que en 2023, de un millón y medio de euros de financiación pública, el Ayuntamiento aportó «apenas el 5%», unos 70.000 euros. «Esa es su implicación real en Casa Árabe», censuró el edil, que también afirmó que el Tribunal de Cuentas recoge que el Consejo Rector fue advertido hasta en tres ocasiones —diciembre de 2023, junio de 2024 y diciembre de 2024— del deterioro del edificio y del riesgo de cierre.
La polémica en torno al desalojo de Casa Árabe ha trascendido el ámbito local y se ha convertido en un asunto de relevancia internacional, dado el perfil de las personalidades que han firmado la petición. La institución, que depende de un consorcio formado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el propio Ayuntamiento, ha desarrollado durante dos décadas una intensa actividad cultural, con exposiciones, conferencias, cursos de lengua árabe y proyectos de cooperación. La decisión del Ayuntamiento de recuperar el edificio ha sido interpretada por muchos como un gesto de falta de compromiso con la diplomacia cultural y con el diálogo entre civilizaciones, en un momento en que las tensiones geopolíticas en Oriente Medio hacen más necesario que nunca el entendimiento mutuo.
Mientras tanto, la comunidad cultural y académica sigue movilizada. La petición, que continúa abierta a nuevas adhesiones, ha sido registrada oficialmente en el Ayuntamiento y se espera que sea debatida en los próximos días. La oposición municipal ha anunciado que seguirá presionando al Gobierno de Almeida para que dé marcha atrás en su decisión y busque una solución que permita a Casa Árabe continuar su labor en las Escuelas Aguirre, un edificio emblemático del siglo XIX que ha sido su hogar durante dos décadas.
