En un momento de evidente desgaste del género de superhéroes, Marvel Studios ha lanzado «Spider-Man: Brand New Day», una película que muchos críticos consideran la mejor entrega protagonizada por Tom Holland y un regreso a la esencia del personaje. La cinta, que se estrena en medio de la fatiga superheroica, apuesta por una narrativa más personal y alejada del ruido del multiverso, centrándose en la vida de Peter Parker como un joven abrumado por la soledad y las consecuencias de sus decisiones pasadas.
La trama arranca justo después de los acontecimientos de «Spider-Man: No Way Home», donde Peter decidió que todo el mundo olvidara su identidad secreta para proteger a sus seres queridos. Ese hechizo mágico dejó a Ned (Jacob Batalon) y a MJ (Zendaya) sin recuerdos de su amistad y amor con Peter. Ahora, el protagonista vive las 24 horas del día como Spider-Man, dedicado por completo a la lucha contra el crimen, pero en una profunda crisis emocional. La soledad y el estrés comienzan a afectarle físicamente: sus poderes arácnidos se alteran peligrosamente, reflejando una lucha interna por mantener su humanidad.
El filme recupera la esencia de la notable «Spider-Man 2» de Sam Raimi, estrenada en 2004, donde Tobey Maguire interpretaba a un Peter Parker desgraciado y agobiado por las responsabilidades. Al igual que aquella cinta, «Brand New Day» se presenta como una tragicomedia neoyorquina que explora la precariedad, la soledad y la angustia de tener que hacer muchas cosas sin poder estar a la altura. La película evita los cameos multitudinarios y las conexiones forzadas con el resto del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), y prefiere construir una historia psicológica que examina qué significa ser Spider-Man cuando no hay aliados ni amigos a tu alrededor.
La crítica ha destacado que, aunque la mutación de los poderes no tiene un desenlace completamente satisfactorio, el proceso psicológico logra calar gracias a los acercamientos dramáticos a Ned y MJ. A diferencia de entregas anteriores donde el personaje compartía protagonismo con otros héroes como Iron Man o el Doctor Strange, esta vez Holland lidera una trama mucho más íntima. Los guionistas han explotado la paradoja de que Peter, al empeñarse en ser «solo» Spider-Man, termina prestando más atención a Peter Parker que nunca. En sus interacciones con la gente común y en su intento por reconectar con quienes ya no lo recuerdan, surge una comedia patética reminiscente a Raimi, que mezcla humor y ternura.
El contexto de la película no puede separarse del declive general del cine de superhéroes. La saturación del género, alimentada por series de Disney+ de calidad desigual y por la competencia en DC, ha provocado un hastío en el público. «Spider-Man: Brand New Day» llega como un soplo de aire fresco, recordando que lo que hace especial a Spider-Man no es el multiverso ni los crossovers, sino su condición de héroe vulnerable y humano. La cinta se atreve a mostrar a un Peter Parker triste, deprimido y completamente solo, como siempre ha gustado a los seguidores del personaje.
Con esta entrega, Marvel demuestra que aún puede sorprender cuando se centra en lo fundamental: la historia de un chico común que, a pesar de tener superpoderes, sigue siendo el más desgraciado del mundo. Los actores británicos Benedict Cumberbatch y Benedict Wong, en papeles secundarios, también han alertado del «desastre» que podría suponer la fusión de los estudios Paramount y Warner, pero la atención principal está en el viaje emocional de Peter. «Spider-Man: Brand New Day» se perfila como un punto de inflexión en la saga, devolviendo al trepamuros a sus raíces y ofreciendo una de las experiencias más gratificantes del UCM en años.
