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Foto: Tima Miroshnichenko / Pexels

Estilo de vida

Antes de la entrevista, mira las redes de la empresa

5 min

Instagram, LinkedIn y la web corporativa pueden revelar el verdadero tono del vestuario. La idea no es copiar a la plantilla, sino entender el contexto y presentarse un poco más pulido.

Hay un momento muy 2026 en la preparación de una entrevista: después de estudiar la oferta y antes de elegir la ropa, abres Instagram o LinkedIn para ver cómo se viste la gente que ya trabaja allí. No es cotilleo. Puede ser una de las formas más prácticas de entender si el traje encaja, sobra o necesita una versión más relajada.

Associated Press recogió esta tendencia en un reportaje publicado por Fortune el 7 de agosto. Reclutadores y estilistas explican que el traje ha dejado de ser la respuesta automática para todas las entrevistas porque muchas oficinas son más informales y parte de los procesos de selección sucede por videollamada. Eso no convierte el traje en algo anticuado: cambia la necesidad de contexto.

En puestos ejecutivos, despachos jurídicos y servicios financieros sigue siendo muy habitual. En esos espacios, la ropa formal conserva una función clara de representación. Pero una empresa tecnológica o creativa puede proyectar una identidad completamente distinta, y el candidato puede descubrirlo antes de llegar a la recepción.

¿Dónde mirar? Primero, LinkedIn. Las fotos de congresos, presentaciones, celebraciones y equipos suelen mostrar qué nivel de formalidad se repite. Después, Instagram o TikTok si la empresa los usa de forma activa. Finalmente, la propia web: páginas como «equipo», «cultura» o «trabaja con nosotros» pueden ser más informativas que un manual de etiqueta.

No hay que obsesionarse con una foto. Un CEO puede aparecer con traje porque está en una conferencia internacional, mientras su equipo trabaja normalmente en vaqueros. Una startup puede publicar una fiesta en sudaderas y, sin embargo, exigir un estilo más formal al equipo comercial. Lo útil es encontrar patrones y, si es posible, personas con una función parecida a la que buscas.

Después llega la regla del «un poco más». Si el día a día parece muy casual, la entrevista puede subir una marcha: vaquero oscuro o pantalón, camisa, blusa o jersey cuidado. Si la empresa vive en business casual, añade americana. Si todo el mundo lleva traje en contextos ordinarios, no hace falta inventar una rebeldía estética.

El objetivo no es cosplay corporativo. Vestirte exactamente como una persona que has visto en un reel no demuestra cultura de empresa. De hecho, puede verse más artificial. Lo interesante es entender el código general y adaptarlo a tu propio estilo para sentirte natural.

¿Por qué importa tanto sentirse natural? Porque una entrevista ya genera suficiente autoconsciencia. Si además estás pensando «soy la única persona con corbata aquí» o «quizá estas zapatillas son demasiado», parte de tu atención se va a la ropa. El artículo de AP no demuestra que el entrevistador vaya a penalizar automáticamente esa diferencia, pero sí muestra que el desajuste puede resultar incómodo para el candidato.

Cuando las redes no ayudan, pregunta. Un mensaje corto al reclutador puede ahorrar muchas dudas: «¿Hay algún código de vestimenta para la entrevista?» Es mucho más útil que pedir opinión a diez amigos que no conocen la empresa. Y para las propias compañías, responder con claridad también mejora la experiencia de selección.

En videollamada, nada de asumir que el dress code desaparece. AP recomienda el mismo cuidado que en persona. Los colores lisos suelen funcionar bien en cámara, y conviene comprobar que la prenda no se confunde con el fondo. Los estampados muy pequeños pueden hacer efectos raros en pantalla. Prueba el encuadre antes de entrar.

También evita estrenar cosas incómodas. La americana que te queda genial de pie puede ser insoportable sentado. Los zapatos que fotografían bien pueden destruirte los pies antes de empezar. El mejor outfit es el que te permite olvidarte de él cuando toca hablar.

Si buscas una regla final, piensa en cuatro filtros: sector, empresa, puesto y formato de entrevista. El sector te dice el nivel general. La empresa muestra su personalidad. El puesto define cuánto vas a representar a otros. El formato decide cómo se verá la ropa.

La conclusión es bastante simple y muy de nuestra época: las redes sociales no solo sirven para investigar qué dice una empresa, sino también cómo quiere ser vista. Ese lenguaje visual puede darte pistas útiles. El traje sigue vivo, pero ya no hace falta ponérselo a ciegas. Primero mira, luego decide.

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