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Foto oficial de la Casa Blanca: Daniel Torok

Política

De los posts incendiarios a las llamadas privadas: así cambió la conversación Trump-Musk

Por Carlos Benítez · 5 min

Su relación se construyó y se rompió en plataformas públicas. La reconciliación de 2026, en cambio, ocurre sobre todo por teléfono, intermediarios y dinero electoral.

Durante años, Donald Trump y Elon Musk hicieron de su relación una conversación pública. Se elogiaban delante de cámaras, discutían en redes, montaban eventos en X y convertían cada gesto en un mensaje político. La ruptura de junio de 2025 fue el ejemplo extremo: amenazas presidenciales en Truth Social, respuestas de Musk en X, llamadas al impeachment y hasta una amenaza momentánea sobre las naves Dragon de SpaceX. La reconciliación de 2026 está siguiendo el camino contrario. Es menos visible y más privada.

Según The Wall Street Journal, Trump y Musk hablan ahora aproximadamente una vez al mes. Conversan sobre inteligencia artificial, China y acontecimientos internacionales. El acercamiento no se limita a palabras: Musk prepara al menos 100 millones de dólares para una operación de participación electoral republicana en los comicios de medio mandato.

Esa comunicación era inimaginable en 2016. Musk dijo entonces que Trump no era la persona adecuada para ser presidente. Tras la victoria aceptó participar en consejos empresariales de la Casa Blanca, pero los dejó en 2017 por la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París. La relación todavía era la de un empresario dispuesto a hablar con el poder, no la de un aliado político.

En 2020 Trump elogió a Musk y apoyó su enfrentamiento con las autoridades de California por la reapertura de Tesla durante la pandemia. En 2022 volvieron los ataques personales. Musk llegó a escribir que Trump debía retirarse. En 2023 utilizó Twitter Spaces para alojar el lanzamiento presidencial de Ron DeSantis, entonces rival del expresidente.

El lenguaje cambió después del intento de asesinato contra Trump en Butler en julio de 2024. Musk publicó un respaldo directo. Un mes más tarde, ambos mantuvieron una conversación de dos horas en X. Musk propuso una comisión de eficiencia gubernamental. En octubre apareció en un mitin de Trump y, durante la campaña, gastó al menos unos 250 millones de dólares en apoyo a Trump y a operaciones republicanas.

La comunicación se convirtió después en acceso institucional. Trump anunció DOGE y Musk pasó a ser asesor principal de la Casa Blanca. La administración aclaró después ante un tribunal que no era el administrador formal del U.S. DOGE Service y que no podía tomar decisiones gubernamentales por su cuenta. Pero para el público, Musk era uno de los rostros más visibles del nuevo poder.

En marzo de 2025, Trump puso Tesla en el centro de una escena presidencial: vehículos de la marca en la Casa Blanca y el anuncio de que compraría uno. El 30 de mayo, ambos protagonizaron una despedida amistosa. El 5 de junio llegó el colapso comunicativo.

Musk atacó la ley fiscal y de gasto de Trump. El presidente amenazó contratos y subsidios de las empresas del empresario. Musk apoyó la idea de destituir a Trump, dijo que el presidente no habría ganado sin él y publicó una afirmación no demostrada vinculando a Trump con la gestión de archivos de Jeffrey Epstein. Musk borró después ese mensaje, que no era prueba de implicación criminal. El 11 de junio reconoció que algunas publicaciones se habían pasado de la raya.

La siguiente señal pública fue el America Party, anunciado en julio. Sin embargo, la conversación privada ya tenía mediadores. JD Vance y Susie Wiles trabajaron para mantener canales. En septiembre, Musk y Trump se saludaron en el homenaje a Charlie Kirk. En noviembre, Musk volvió a una cena de la Casa Blanca. En enero de 2026, volvió a poner dinero en los fondos republicanos.

El viaje conjunto a China en mayo mostró el resultado. Musk estaba otra vez dentro del círculo de conversaciones útiles y comunicó que apoyaría a los republicanos en noviembre. El nuevo vínculo parece haber aprendido una lección del viejo: cuanto más se convierte la relación en contenido en tiempo real, más fácil es que una disputa se vuelva incontrolable. Ahora hablan menos para el público y más entre ellos. Habrá que ver si ese cambio de medio también cambia el final.

Carlos Benítez

Autor

Corresponsal político

Carlos Benítez cubre para Comm Party actualidad, política, economía, sociedad y cultura. Su trabajo se centra en la verificación, el contexto y explicaciones claras para los lectores.

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