El “arca de multimillonarios” de Argentina cambió al pasar por redes
Por Daniela Delgado · 4 min
Wamani existe y prepara IA local para una crisis, pero la conversación viral añadió tres excesos: no todos son multimillonarios, el gasto es casi $10 millones y hay acceso turístico público.
Wamani tiene todos los ingredientes para triunfar en redes: gente muy rica, 32.000 hectáreas en los Andes, domos, aviones privados, miedo a una guerra mundial y una inteligencia artificial preparada para cuando se caiga internet. Por eso el relato se volvió viral con rapidez. También por eso algunas piezas se deformaron al circular.
El proyecto está en San Carlos, Mendoza. Martín Varsavsky posee la mitad y cinco socios se reparten el resto. Entre los nombres conocidos están Alec Oxenford, cofundador de OLX, y Dan Lubetzky, creador de Kind.
Primer cambio de la conversación: «seis multimillonarios» no es una descripción exacta. Lubetzky es multimillonario. El Financial Times estima el patrimonio de Varsavsky en unos 700 millones de dólares. Sigue siendo una fortuna gigantesca, pero demuestra por qué un buen meme no siempre es una buena ficha de datos.
Segundo cambio: el dinero. Varsavsky dijo al Financial Times que el grupo ha gastado casi 10 millones de dólares. La cifra que se repite en muchas publicaciones es «más de 10 millones». Puede que la obra termine superando esa cantidad porque Wamani continúa creciendo, pero no es lo que se ha declarado hasta ahora.
Tercer cambio: el acceso. La frase «solo entras si conoces a alguien» encaja perfectamente en el chiste sobre las élites, pero ya no encaja con la web oficial. Wamani tiene un formulario para consultar disponibilidad y ofrece alojamiento, comida, trekking, bicicleta, cabalgatas y traslados. También puede ayudar a coordinar un vuelo privado. El Financial Times cuenta que los socios estudian usar Airbnb.
Lo que sí es real es la infraestructura. En los últimos dos años se han levantado pequeñas viviendas y domos geodésicos. Hay una pista de aterrizaje y paneles solares. El lugar utiliza Starlink para conectividad básica. Los propietarios quieren incorporar ganado y plantean comprar más terreno para cultivos.
Y sí, la IA también está en el plan. Varsavsky asegura que estudian descargar grandes modelos de lenguaje en ordenadores alimentados con energía solar. La idea es que, si los servidores globales dejan de estar disponibles, Wamani mantenga una parte de sus herramientas digitales. Hablar de «internet propio» es una simplificación. Sin conexión exterior no habría datos nuevos; sería una especie de biblioteca inteligente fuera de línea.
La historia crece porque toca varias conversaciones al mismo tiempo. Está la ansiedad por la guerra. Está la fascinación por los búnkeres de los ricos. Está la dependencia de la nube. Y está la idea de que, cuando algo parece frágil, la respuesta de quien tiene suficiente dinero es construir una copia privada.
Varsavsky también ha llevado esa conversación a la política. Compró el terreno tras la elección de Javier Milei y ha defendido una «visa de la tranquilidad» para personas ricas que quieran disponer de una salida hacia Argentina en una gran crisis. El Gobierno, por su parte, trabaja en un programa separado de ciudadanía por inversión.
Todo esto hace que Wamani sea más interesante cuando se quita el filtro viral. No es una fortaleza terminada ni una red privada que ya pueda reemplazar a internet. Tampoco es un club totalmente cerrado. Es un proyecto en desarrollo que intenta convertir la resiliencia en un estilo de vida y, quizá, en un negocio turístico.
La conversación seguirá cambiando a medida que Wamani cambie. Si llegan más edificios, ganado, cultivos y sistemas digitales, algunas frases que hoy son planes se convertirán en hechos. Otras pueden desaparecer. Mientras tanto, la mejor versión de la historia es la menos perfecta para un meme: sí, el “arca” existe, pero la realidad tiene más matices que el post que la hizo viral.




