La selección española campeona del Mundial 2026 ha trazado un mapa de orígenes que recorre pueblos, barrios y ciudades de casi toda la geografía nacional. Detrás del título conquistado frente a Argentina aparecen campos municipales, canteras modestas y localidades que ahora celebran como propio el éxito de sus vecinos. Desde un municipio agrícola del sur hasta una conocida ciudad industrial del norte, los lugares de nacimiento y crianza de los internacionales explican también la diversidad de un equipo que ha vuelto a situar al fútbol español en lo más alto.

Cataluña es el territorio con mayor presencia en la plantilla. David Raya procede de Barcelona, mientras que Joan García es de Sallent de Llobregat. Lamine Yamal nació en Esplugues de Llobregat, aunque creció en Rocafonda, el barrio de Mataró que recuerda con su celebración del 304. Marc Cucurella es de Alella, un pequeño pueblo entre viñedos en la comarca del Maresme que se ha convertido en su refugio para desconectar del fútbol. Eric García es de Martorell, y Pau Cubarsí, Marc Pubill y Dani Olmo están vinculados a Terrassa, ciudad desde la que este último inició una trayectoria que le llevó posteriormente al extranjero. Víctor Muñoz completa la representación catalana desde Barcelona.

Andalucía también tiene un peso destacado en el equipo campeón. Fabián Ruiz y Gavi comparten raíces en Los Palacios y Villafranca, localidad sevillana con una destacada tradición futbolística que ha visto crecer a dos de los pilares del centro del campo. Álex Baena procede de Roquetas de Mar, en Almería, una ciudad costera que ha aportado su talento al combinado nacional. El País Vasco aporta otros tres nombres fundamentales. Mikel Oyarzabal nació y comenzó a jugar en Eibar, antes de incorporarse a la cantera de la Real Sociedad; Martín Zubimendi es de San Sebastián; y Unai Simón procede de Vitoria-Gasteiz, aunque mantiene una estrecha conexión familiar con San Marcial del Vino, el pequeño municipio zamorano en el que crecieron su padre y sus abuelos.

Navarra está representada por Mikel Merino y Nico Williams, ambos nacidos en Pamplona, una ciudad que ha visto crecer a dos jugadores clave en el esquema de Luis de la Fuente. En Canarias, Yeremy Pino es de Las Palmas de Gran Canaria, mientras que Pedri nació en Bajamar y creció en Tegueste, el municipio tinerfeño donde dio sus primeros pasos con el balón antes de continuar su formación en otros clubes de las islas. La diversidad geográfica se completa con Madrid, que figura en la ruta de los jugadores gracias a Rodri y Marcos Llorente, nacidos en la capital. La Comunidad Valenciana suma a Ferran Torres, de Foios, y Alejandro Grimaldo, de La Pobla de Vallbona. Pedro Porro lleva el nombre de Don Benito, en Badajoz, hasta la selección, mientras que Borja Iglesias representa a Santiago de Compostela. Aymeric Laporte, por su parte, nació en la localidad francesa de Agen y tiene ascendencia vasca.

El seleccionador también comparte ese fuerte vínculo con sus raíces. Luis de la Fuente es riojano, nacido en Haro en 1961, una localidad conocida por su tradición vinícola que ahora celebra el éxito de su hijo más ilustre en el mundo del fútbol. La victoria frente a Argentina ha desatado una auténtica marea de alegría en todo el país, con miles de aficionados tomando las calles y reuniéndose frente a pantallas gigantes para celebrar un nuevo hito del fútbol español. Este lunes por la tarde está previsto un recorrido de celebración que tendrá como punto culminante la plaza de Cibeles, escenario de los grandes éxitos del deporte español.

De Rocafonda a Los Palacios y Villafranca, pasando por Eibar, Pamplona, Tegueste, Terrassa o Don Benito, cada punto de esta particular geografía ha acompañado a una generación que ya forma parte de la historia como campeona del mundo. La selección española ha vuelto a hacer historia al proclamarse campeona del mundo por segunda vez, 16 años después de levantar el trofeo en Sudáfrica. Detrás del título conquistado aparecen campos municipales, canteras modestas y localidades que ahora celebran como propio el éxito de sus vecinos, demostrando que el fútbol español sigue siendo un reflejo de la diversidad y el talento repartido por todo el territorio nacional.