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Economía

Volkswagen estima que la mitad de los 100.000 despidos previstos hasta 2030 serán en Alemania

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El grupo automovilístico alemán calcula que unos 50.000 de los 100.000 recortes de empleo anunciados hasta 2030 afectarán a sus plantas en Alemania, según ha reconocido su consejero delegado, Oliver Blume.

El Grupo Volkswagen ha cifrado por primera vez el impacto de su plan de ajuste en Alemania: aproximadamente la mitad de los 100.000 despidos previstos hasta 2030 se producirán en sus plantas del país. El consejero delegado de la compañía, Oliver Blume, justificó la medida como parte del mayor plan de transformación de la historia del grupo, diseñado para atajar unos costes que superan en un 30% a los de la competencia y para responder al desplome de las ventas en China.

El anuncio ha elevado la tensión con los sindicatos, que temen que el recorte real pueda alcanzar los 140.000 empleos si se suman las salidas pactadas y las jubilaciones anticipadas. La plantilla del grupo en Alemania ronda los 300.000 trabajadores, por lo que el ajuste afectaría a uno de cada seis puestos en el país. Blume, no obstante, se ha comprometido a garantizar un «futuro fiable» para todas las fábricas y ha situado ese horizonte en un plazo de entre seis y doce meses.

El plan de transformación responde a una doble presión: el encarecimiento estructural de la producción en Alemania y la pérdida de cuota en el mercado chino, donde los fabricantes locales han ganado terreno con una oferta eléctrica más competitiva. Volkswagen, que durante décadas lideró las ventas en ese país, ha visto cómo sus entregas caen de forma sostenida, lo que ha obligado a la dirección a replantear su capacidad industrial y su estructura de costes.

La compañía ya había anunciado a principios de año un programa de reducción de gastos que incluía la revisión de sus inversiones en nuevas plataformas y la simplificación de su gama de modelos. Ahora, con la estimación de que la mitad de los recortes se concentren en Alemania, el grupo asume que el ajuste tendrá un fuerte impacto social en las regiones donde tiene plantas, como Baja Sajonia, Sajonia o Hesse.

Los sindicatos, que cuentan con representación en el consejo de supervisión de Volkswagen, han exigido que el ajuste se haga de forma ordenada y con prioridad a las salidas voluntarias y a las jubilaciones anticipadas. La dirección, por su parte, defiende que el plan es imprescindible para asegurar la competitividad del grupo a largo plazo y para financiar la transición hacia el vehículo eléctrico.

El anuncio llega en un momento de especial sensibilidad para el empleo industrial en Alemania, donde el sector del automóvil da trabajo directo a más de 780.000 personas y sostiene una amplia red de proveedores. El Gobierno alemán ha seguido con atención las negociaciones y ha instado a ambas partes a alcanzar un acuerdo que evite cierres forzosos de plantas.

Volkswagen no ha detallado qué centros concretos se verán más afectados ni en qué medida, aunque ha asegurado que el objetivo es mantener la presencia industrial en Alemania a largo plazo. La compañía prevé que el grueso de las salidas se produzca de forma gradual hasta 2030, con un calendario que aún debe negociarse con los representantes de los trabajadores.

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