Un gol de Ferran Torres en la prórroga coronó a España como campeona del mundo por segunda vez en su historia, tras una final en la que la selección española fue claramente superior a Argentina durante la mayor parte del encuentro. El partido, disputado ante más de 81.000 espectadores en el estadio de Nueva York y con una audiencia global estimada de 1.800 millones de personas, cerró un Mundial espectacular para el equipo dirigido por Luis De la Fuente, que solo recibió un gol en ocho partidos.

El encuentro reunió en el palco a personalidades como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el presidente de la FIFA, Gianni Infantino; el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; los Reyes de España; y el actor Tom Cruise, que intervino en el césped antes del inicio. La expectación fue máxima, con entradas que superaron los 5.000 euros en el mercado secundario.

La primera mitad transcurrió con respeto mutuo entre ambos equipos. España tuvo más posesión del balón, pero sin generar ocasiones claras de gol. Lamine Yamal, Nico Williams y Mikel Oyarzábal intentaron inquietar al portero argentino Emiliano Martínez, apodado «Dibu», sin éxito. Argentina, por su parte, buscó a Leo Messi con balones largos, aunque el astro argentino no tuvo gran protagonismo en los primeros 45 minutos.

Tras un descanso excepcionalmente largo de 30 minutos, destinado a un espectáculo al estilo de la Super Bowl, España incrementó su dominio en la segunda parte. La selección española no solo mantuvo la posesión, sino que generó múltiples llegadas a portería. Rodri, Cubarsí y Pedri probaron desde fuera del área, mientras que el «Dibu» Martínez tuvo que intervenir en varias ocasiones para mantener a su equipo con vida. En los primeros 96 minutos, España lanzó ocho saques de esquina por solo uno de Argentina.

El desgaste físico comenzó a pasar factura al equipo argentino, que había disputado tres prórrogas en el torneo. Sus dos defensas centrales titulares cayeron lesionados y, al borde del final del tiempo reglamentario, Enzo Fernández fue expulsado por doble amarilla. Luis De la Fuente introdujo a Mikel Merino, Ferran Torres y Pedri para abrir espacios, pero el marcador no se movió en los 90 minutos reglamentarios.

En el minuto 96 de la prórroga se produjo la jugada más polémica del partido. Merino recibió el balón de espaldas en el área y, tras un forcejeo, el balón cayó a Nico Williams, que marcó. Sin embargo, el árbitro anuló el gol al interpretar que Merino había pisado al defensa argentino. La decisión generó un intenso debate, aunque el equipo español mantuvo la calma y continuó asediando la portería rival.

El entrenador argentino, Lionel Scaloni, retiró a Julián Álvarez para introducir un defensa adicional, con el objetivo aparente de llegar a la tanda de penaltis. España siguió presionando y un centro de Nico Williams fue rematado por Merino fuera por muy poco. El partido se volvió tenso, con varias tanganas, mientras Argentina intentaba que el tiempo corriera y España buscaba que el balón fluyera.

En el minuto 105 de partido llegó la jugada decisiva. Zubimendi, que había entrado por Rodri —elegido mejor jugador del campeonato pero que acabó lesionado—, jugó para Lamine Yamal. El joven extremo español, de 17 años, vio la llegada de Ferran Torres, que controló y batió al «Dibu» Martínez para desatar la locura en la grada española. Argentina intentó reaccionar en los minutos finales, con Messi buscando darle la vuelta al partido, pero la defensa española se mantuvo firme.

El triunfo supone el segundo Mundial para España, que ya conquistó el título en Sudáfrica 2010. El equipo de Luis De la Fuente completó un torneo casi perfecto, con una sola diana encajada en ocho encuentros, mostrando un juego colectivo sólido basado en la presión alta, las ayudas defensivas y la posesión del balón. Para Argentina, la derrota significa el final de un ciclo, sin el ansiado regalo de despedida para Leo Messi y su grupo de jugadores más veteranos.

La final, más allá del resultado, será recordada como el último gran partido de Messi en un Mundial, aunque el astro argentino no logró despedirse con el título. España, por su parte, celebró un triunfo que consolida a una generación de futbolistas que han devuelto al país a la cima del fútbol mundial, doce años después del histórico gol de Andrés Iniesta en Johannesburgo.