Los grandes bancos de inversión estadounidenses están reforzando su presencia en el accionariado de las principales empresas españolas. Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley han realizado movimientos significativos en compañías del Ibex 35 durante los últimos meses, lo que ha vuelto a situar el foco sobre el interés del capital de Wall Street por la Bolsa española.

El caso más llamativo ha sido el de Goldman Sachs, que ha elevado su participación en Indra por encima del 11%, frente al 8% que mantenía anteriormente. Por su parte, JPMorgan llegó a alcanzar el 15,27% en la misma compañía tecnológica y de defensa, aunque actualmente ronda el 5,9%, mientras que Morgan Stanley mantiene un 3,33%. En paralelo, Goldman Sachs ha reducido su presencia en BBVA hasta situarse por debajo del 2%, después de haber rozado el 4%. Además, tanto Goldman Sachs como Citigroup mantienen una participación superior al 3% en Amadeus, una posición que reforzaron durante 2025 y que continúa situándose entre los principales inversores institucionales de la compañía tecnológica.

Lejos de tratarse exclusivamente de operaciones de ingeniería financiera, los analistas consultados coinciden en que detrás de estos movimientos existe un apetito real por los activos españoles. Pablo Vega, analista de Roams, señala que el movimiento tiene un componente técnico, pero la gasolina que lo activa es el interés comprador de los clientes de estos bancos por el mercado español. «Wall Street está poniendo dinero de verdad sobre la mesa española», afirma Vega. Sin embargo, Manuel Pinto, analista de XTB, matiza que estos movimientos no siempre responden a una apuesta directa por las empresas españolas, ya que en muchos casos obedecen a operaciones de intermediación, financiación o cobertura mediante derivados. Pinto señala que superar determinados umbrales accionariales no implica necesariamente que el banco esté realizando una apuesta direccional por la compañía con recursos propios.

Dicho esto, el analista de XTB sí considera que existe un interés real por la Bolsa española que va más allá de factores técnicos. España está mostrando un crecimiento económico superior al de buena parte de Europa, los beneficios empresariales continúan evolucionando favorablemente y muchas compañías siguen cotizando con valoraciones atractivas y elevadas rentabilidades por dividendo. Todo ello está favoreciendo un aumento del interés internacional por el mercado español.

El capital estadounidense no está comprando España de forma indiscriminada. Según Pablo Vega, busca empresas expuestas a las grandes prioridades de inversión europeas, desde la defensa hasta las redes energéticas y las infraestructuras. La defensa y la tecnología vinculada a la seguridad encabezan actualmente el interés. El compromiso de elevar el gasto militar en Europa asegura contratos millonarios para los próximos años, lo que convierte a este sector en un ámbito de crecimiento casi garantizado.

En cuanto a las utilities, Manuel Pinto destaca que siguen siendo uno de los sectores con mayor presencia de capital extranjero. Estas compañías reúnen varias características muy demandadas por los grandes inversores institucionales: generan flujos de caja estables, ofrecen una elevada rentabilidad por dividendo, cuentan con negocios regulados y proporcionan una buena cobertura frente a episodios de volatilidad. Además, la creciente electrificación de la economía y el fuerte aumento de la demanda energética asociado a los centros de datos y la inteligencia artificial refuerzan sus perspectivas estructurales de crecimiento.

España reúne actualmente una combinación de factores que pocos mercados desarrollados ofrecen. Por primera vez en muchos años, combina un crecimiento económico superior al de la mayoría de economías europeas con unas valoraciones bursátiles que siguen siendo relativamente atractivas. Mientras otras grandes economías como Alemania o Francia muestran un crecimiento muy moderado, España continúa expandiéndose a un ritmo superior, lo que favorece el crecimiento de los beneficios empresariales. A diferencia de otros países donde el impulso depende de un único sector, España combina turismo, industria, exportaciones agroalimentarias, automoción, energías renovables y servicios. Además, la elevada penetración de renovables ha ayudado a contener parte del impacto de las recientes tensiones energéticas sobre la inflación.

Las valoraciones también continúan siendo un argumento importante. A pesar del excelente comportamiento del Ibex 35 durante los últimos meses, muchas compañías españolas siguen cotizando con múltiplos inferiores a los de otros mercados desarrollados, especialmente Estados Unidos. Si a ello se añade una elevada rentabilidad por dividendo, programas de recompra de acciones y unas perspectivas económicas relativamente favorables, «resulta lógico que los grandes inversores internacionales mantengan un creciente interés por la Bolsa española», añade Pinto.

El verdadero reto para los próximos años será transformar este crecimiento basado en población y demanda en otro apoyado en productividad, innovación e inversión tecnológica. En este sentido, Pablo Vega matiza: «España ya no es la ganga bursátil de hace tres años, pero sigue ofreciendo una combinación de crecimiento económico, beneficios y exposición internacional difícil de encontrar en otros grandes mercados europeos».

El escenario base para XTB es que el interés por la Bolsa española continuará durante los próximos trimestres, siempre que se mantenga el diferencial positivo de crecimiento respecto al resto de Europa, los beneficios empresariales sigan evolucionando favorablemente y la prima de riesgo permanezca estable o incluso continúe estrechándose. Sin embargo, a medida que nos acerquemos a 2027, es probable que el mercado comience a prestar una mayor atención al escenario político. Las elecciones generales podrían introducir un mayor grado de incertidumbre regulatoria y fiscal, especialmente si las encuestas anticipan un cambio significativo en la orientación de la política económica. Mantener ese atractivo dependerá de que España sea capaz de preservar la estabilidad y el entorno favorable para la inversión.