La inflación en España ha experimentado un nuevo repunte en julio, situándose en el 3,5%, tres décimas por encima del dato de junio, según el avance del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del nivel más alto desde mayo de 2024, cuando el IPC alcanzó el 3,6%, y supera en tres décimas el registro del mes anterior, que se había mantenido estable en el 3,2% durante tres meses consecutivos. Con este incremento, la inflación encadena cinco meses seguidos por encima del 3% y se aleja todavía más del objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo (BCE).
El principal motor del alza de julio ha sido el fin de las rebajas fiscales a los carburantes, que el Gobierno había aprobado el pasado marzo para hacer frente a las consecuencias económicas del conflicto en Irán. Estas medidas expiraron el 1 de julio, lo que ha provocado un incremento en el precio de las gasolinas y los lubricantes para vehículos personales. A ello se ha sumado la subida del precio de la electricidad, cuyos beneficios impositivos vinculados a la guerra en Oriente Próximo decayeron en junio. De hecho, en ese mes la electricidad ya se había encarecido un 16% en términos interanuales.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha atribuido el repunte al contexto internacional. «Seguimos en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra en Irán, cuya presión sobre los carburantes ha hecho que la inflación en este mes de julio se eleve tres décimas, al 3,5%», ha señalado en un mensaje difundido por su departamento. No obstante, ha recordado que los descuentos a los carburantes en las gasolineras siguen vigentes y que el Gobierno mantiene activo el Plan de Respuesta para mitigar el impacto del shock externo.
Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa han defendido la eficacia del Plan de Respuesta, que aseguran está cumpliendo su objetivo de amortiguar la subida de precios y proteger el poder adquisitivo de los hogares. Según los cálculos del ministerio, las medidas han contribuido a reducir la inflación en un punto de media en los últimos meses y han absorbido más del 60% del incremento de precios provocado por el conflicto iraní. «El Plan de Respuesta al impacto de la guerra de Irán en la economía sigue desplegado y está cumpliendo su objetivo principal: amortiguar el impacto del shock externo sobre la inflación y el poder adquisitivo de los hogares», han recalcado desde el departamento.
La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por su alta volatilidad, también ha registrado un ascenso. En julio, este indicador subió una décima en tasa interanual, hasta el 3%, lo que refleja que las presiones inflacionistas se están extendiendo a otros sectores más allá de la energía y los carburantes. La subyacente acumula varios meses en torno al 3%, un nivel que también supera el objetivo del BCE y que indica que las tensiones de precios no se limitan a los componentes más volátiles. La persistencia de la inflación por encima del 3% supone un desafío para las economías domésticas, que ya vienen afrontando un elevado coste de la vida desde que comenzó el conflicto en Irán.
En términos mensuales, el IPC de julio sobre junio aumentó un 0,2%, cuatro décimas menos que la subida registrada en junio. Con este dato, la inflación mensual acumula seis meses consecutivos de incrementos, aunque el ritmo de subida se ha moderado respecto al mes anterior. Por su parte, el índice de precios de consumo armonizado (IPCA), que permite la comparación con el resto de la zona euro, elevó dos décimas su tasa interanual en julio, hasta el 3,8%, con una variación mensual negativa del 0,1%. La estimación de la inflación subyacente del IPCA se sitúa en el 3,4%.
El avance de los precios en España sigue condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Próximo y por las decisiones del BCE en materia de tipos de interés. El precio del petróleo se ha mantenido elevado debido a las tensiones geopolíticas, lo que repercute directamente en el coste de los combustibles y, por extensión, en la inflación general. El conflicto en Irán continúa generando incertidumbre en los mercados energéticos, lo que dificulta las previsiones de inflación. El BCE mantiene su objetivo de inflación en el 2%, una meta que ahora parece más lejana tras el repunte de julio. El Gobierno confía en que las medidas en vigor sigan conteniendo la inflación, aunque el contexto internacional sigue siendo incierto. Los datos definitivos del IPC correspondientes al mes de julio serán publicados por el INE el próximo 13 de agosto, momento en el que se conocerán con mayor detalle los componentes que han impulsado la subida.
