El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este miércoles que la inflación se mantuvo en junio en el 3,2%, el mismo nivel que en abril y mayo, pese al fuerte encarecimiento de las facturas de la luz y el gas tras la retirada de las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno para paliar los efectos económicos de la guerra en Irán. El Índice de Precios de Consumo (IPC) encadena así su tercer mes consecutivo en esa tasa, según los datos definitivos publicados por el organismo estadístico.

En concreto, los precios de la electricidad se dispararon un 16,1% en junio respecto al mes anterior, mientras que el gas natural se encareció un 11,7%. Estas subidas responden al fin de las medidas fiscales extraordinarias sobre la energía, que el Ejecutivo comenzó a retirar el pasado 1 de junio. Hasta esa fecha, los hogares españoles se habían beneficiado de reducciones en el IVA y otros impuestos que ahora han desaparecido, lo que ha elevado el coste de estas partidas de forma significativa.

Sin embargo, la estabilidad general del IPC se ha visto favorecida por la evolución de los carburantes. Las gasolinas registraron un descenso mensual de hasta el 11% en junio, gracias a que hasta el 1 de julio mantuvieron una reducción temporal del IVA del 21% al 10%. El Ministerio de Economía ha subrayado que los precios de los combustibles, que durante los meses más duros del conflicto fueron «la principal presión al alza sobre los precios», ahora moderan su contribución y empujan a la baja la tasa de inflación del mes.

La inflación interanual de los alimentos y las bebidas no alcohólicas se moderó al 1,9% en junio, tres décimas menos que en mayo y su nivel más bajo desde principios de 2025. El departamento que dirige Carlos Cuerpo ha calificado esta evolución como «un respiro directo en el carrito de la compra de los hogares». No obstante, dentro de la cesta de la compra persisten subidas notables en productos concretos: los huevos son un 14,1% más caros que hace un año, las legumbres verdes un 15,7% y las bayas frescas un 10,3%. También han aumentado de precio la carne (3,9%), el pescado (8,8%) y las hortalizas (5,4%).

La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se situó en el 2,9%, una décima por debajo de la tasa de mayo. Este indicador es clave para medir hasta qué punto las subidas de precios se están contagiando al conjunto de la economía y afectan a los componentes más estables. La moderación de la subyacente sugiere que las presiones inflacionistas de fondo están perdiendo intensidad, aunque el nivel sigue siendo elevado.

En términos mensuales, el IPC subió un 0,6% en junio respecto a mayo, cinco décimas más que el incremento registrado en el mes anterior. Con este dato, la inflación mensual acumula cinco meses consecutivos de alzas. Por su parte, el índice armonizado (IPCA), que se utiliza para las comparaciones europeas, mantuvo su tasa interanual en el 3,6% en junio, con una variación mensual también del 0,6%.

El Ministerio de Economía ha defendido que la «apuesta de España por la energía verde y la soberanía energética» permite ir retirando las medidas de emergencia «desde una posición de fortaleza». Según el departamento, el plan de respuesta aprobado el pasado 20 de marzo ha logrado rebajar cerca de un punto porcentual la inflación general. El Gobierno ha asegurado que seguirá monitorizando la evolución de los precios «minuto a minuto, de la mano de los agentes sociales y de los sectores más afectados».

Para contener la inflación, el Banco Central Europeo (BCE) decidió el mes pasado subir los tipos de interés oficiales del euro por primera vez en tres años. Con esta medida, el organismo pretende anticiparse a una posible crisis inflacionaria como la vivida en Ucrania, aunque el encarecimiento del crédito puede acabar dañando a una economía europea ya debilitada. La evolución de los precios en los próximos meses dependerá en buena medida del comportamiento de la energía, los alimentos y las decisiones de política monetaria.