Francisco Alí Manén, un emprendedor natural de Vélez-Málaga, ha logrado convertirse en uno de los personalizadores de motocicletas Harley-Davidson más reconocidos del mundo tras abandonar una próspera empresa de trabajos verticales que él mismo fundó con 18 años. Su taller, Lord Drake Kustoms, acaba de cosechar seis premios en el Custom Bike Show Europeo de Harley-Davidson 2026, uno de los certámenes más prestigiosos del continente, consolidando una trayectoria que comenzó casi por casualidad tras una grave lesión deportiva.

La historia de Manén arranca en la década de 1980, cuando la estética rockera de bandas como Mötley Crüe y el cine de motocicletas calaron hondo en su imaginación adolescente. Con apenas 14 años ya decoraba su primer Vespino con llamas y calaveras, un anticipo de lo que sería su obsesión por el diseño sobre dos ruedas. Sin embargo, su camino profesional discurrió inicialmente por otros derroteros: fundó Andaluza de Trabajos Verticales, una empresa con sede en Marbella y 40 empleados que le proporcionó una vida económicamente resuelta, mientras dedicaba su tiempo libre al alpinismo, llegando a ascender el Ama Dablam y varios picos del Himalaya.

Un accidente mientras preparaba una expedición cambió por completo su rumbo. Una caída le provocó una rotura pélvica que lo mantuvo postrado durante 40 días. Durante ese reposo absoluto, descubrió en Discovery Channel los primeros programas sobre personalización de motos, con figuras como Paul Teutul, el carismático dueño de American Chopper. «Fue cuando me entró el veneno por esto, dejé la escalada y empecé a ir a Estados Unidos», recuerda Manén. Una escala en Karachi, Pakistán, donde asegura que fue confundido con un terrorista albanés y retenido tres semanas, terminó de disuadirlo del alpinismo.

A partir de 2003, Manén comenzó a viajar a Estados Unidos durante tres meses al año, recorriendo talleres y fábricas de constructores de renombre en Miami, Los Ángeles y Las Vegas. «Buscaba las direcciones y me presentaba allí, en las fábricas, con los pintores, en sitios como Gas Monkey Garage», explica. De esos viajes surgió una red de contactos que lo llevó a dar el paso definitivo: vendió su parte de la empresa de trabajos verticales, se endeudó y se mudó a Miami para abrir un negocio de tours en moto bajo el nombre American Rider.

Los inicios en Estados Unidos distaron mucho del sueño americano idealizado. «Dormía en el sofá de la sala de exposiciones y me duchaba por las noches con un cubo», confiesa. Cada dólar se reinvertía en el proyecto, que tras un primer año en negativo logró consolidarse con una flota de 60 motos. Fue entonces cuando Manén retomó su vieja pasión por la personalización, dando vida a Lord Drake Kustoms, la marca que hoy opera entre Miami y Vélez-Málaga, donde mantiene su sede principal.

Actualmente, Lord Drake Kustoms produce entre 60 y 70 motocicletas anuales, con una lista de espera que puede alcanzar el año. Sus creaciones más exclusivas se han valorado hasta en 200.000 euros, aunque Manén matiza que hay trabajos para todos los bolsillos. Las motos viajan a destinos como Europa, Australia, Brasil, México y Estados Unidos. El nivel de exclusividad le ha permitido forjar una cartera de clientes famosos que incluye a Antonio Banderas, Alejandro Sanz, Ágatha Ruiz de la Prada, la banda Maroon 5, el expiloto Bertrand Gachot, Antonio Orozco, Tom Kaulitz de Tokio Hotel y Paco Ventura de Medina Azahara, además de jeques, grandes empresarios y miembros de casas reales de Oriente Medio.

El reconocimiento internacional llegó con los seis premios obtenidos en el Custom Bike Show Europeo de Harley-Davidson 2026, un certamen que reúne a los mejores constructores del continente. Manén presentó una de sus obras más emblemáticas, bautizada como «Babylon», una moto que combina un diseño vanguardista con la artesanía tradicional del custom. El galardón supone la culminación de un camino que comenzó en un pequeño taller de reparaciones en Torre del Mar, un núcleo costero al este de Málaga, donde Manén se traía materiales y herramientas de Estados Unidos para experimentar.

La trayectoria de este malagueño demuestra que la pasión por las dos ruedas puede transformarse en un negocio global cuando se combina con determinación y talento artesanal. Su historia, marcada por la superación de adversidades y la apuesta por un sueño, resuena más allá del mundo de la motocicleta, inspirando a quienes consideran dejar atrás la seguridad por una vocación auténtica. Con Lord Drake Kustoms, Manén no solo ha construido motos, sino un legado que ya forma parte de la cultura custom internacional.